Podemos blinda sus círculos contra los intrusos
http://www.ecorepublicano.es/2014/08/podemos-blinda-sus-circulos-contra-los.html
martes, 26 de agosto de 2014
martes, 22 de julio de 2014
Escuela zapatista
Aquí se pueden descargar todos sus libros y materiales de estudio
Todos los libros del Gobierno Autónomo (I y II), Resistencia Autónoma y Participación de las mujeres en el gobierno autónomo ahora disponibles en .pdf
Los documentos que encuentras a continuación son parte del material entregado durante la Primera Escuelita Zapatista en la que más de 1500 personas entraron a las comunidades zapatistas entre el 11 y 17 de agosto para aprender de la lucha organizada del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
En muchos sentidos, la Escuelita no era una escuela típica. Los maestros no tenían títulos, los libros de texto no citaban a prestigiosos académicos anteriores, y los salones de clase no tenían pizarrón. La clase estaba en sesión 24 horas al día y la sección de preguntas y respuestas estaba abierta todo el día. Y, sin lugar a dudas, los temas no eran ordinarios.
Algunas de las lecciones impartidas en la Escuelita se entregaban en lecturas de cuadernos de texto y presentaciones de autoridades zapatistas. Pero la mayoría de las lecciones más importantes se aprendían al compartir el hospedaje, las comidas, el trabajo la vida y las conversaciones con las familias y guardianes zapatistas anfitriones de los estudiantes en sus pequeñas y remotas comunidades durante los días que duró la Escuelita.
Lee el artículo de Alex Mensing completo y descarga los PDFs (abajo).
En la Escuelita Zapatista los estudiantes aprenden organización comunitaria y resistencia civil como forma de vida.
jueves, 5 de junio de 2014
El nuevo rostro urbano de América Latina
biblioteca Clacso El nuevo rostro urbano de América Latina, en este link
martes, 3 de junio de 2014
imperativo participativo
EL PAIS › ENTREVISTA AL POLITOLOGO FRANCES LOÏC BLONDIAUX
“La participación legitima las decisiones”
“La legitimidad de una decisión no puede basarse sólo en la legitimidad de la autoridad que la toma, sino que debe apoyarse también en la legitimidad del proceso que condujo a tomar esa decisión”, dice Blondiaux, autor de El nuevo espíritu de la democracia.
El politólogo francés Loïc Blondiaux sostiene que la crisis de las estructuras tradicionales de representación ha generado la aparición de un “imperativo participativo”, la necesidad de que las grandes decisiones políticas cuenten con el respaldo de una intensa participación social. Profesor de la Universidad de París I (La Sorbona), donde es colega de Pierre Rosanvallon, Blondiaux dice que “las elites deben dejar de tenerle miedo al pueblo” y asegura que “los ciudadanos poseen una experticia que es importante considerar a la hora de tomar una decisión” de gobierno.
–¿A qué transformaciones se refiere cuando habla de un “nuevo espíritu de la democracia” y de la emergencia de un “imperativo participativo”?
–Una democracia viva y eficaz se apoya para mí en tres pilares. El primero es la democracia institucional, que se organiza en torno de las elecciones, los partidos políticos y el gobierno. El segundo, que Rosanvallon llama “contrademocracia”, engloba a las manifestaciones a través de las cuales los ciudadanos controlan, critican o interpelan a la democracia institucional. Creo que es conveniente plantear un tercer escenario político, que llamaría democracia deliberativa y que debe permitir que se confronten la legitimidad de los gobernantes y la de los gobernados. Es en el marco de esta democracia deliberativa donde debe organizarse la consulta sistemática a los ciudadanos por parte del poder público. Un debate público profundo, inclusivo e igualitario en torno de los grandes proyectos y desafíos a los que se enfrenta la sociedad. En este marco, el poder político se ve obligado a justificar sus decisiones frente a las demandas de la población. Hoy, la legitimidad de una decisión no puede basarse sólo en la legitimidad de la autoridad que la toma, sino que debe apoyarse también en la legitimidad del proceso que condujo a tomar esa decisión. Ahora bien, en democracia una decisión es legítima solamente si todos aquellos a quienes se les aplica pudieron participar en la elaboración de la misma. La idea del imperativo participativo conlleva esta exigencia.
–¿Por qué sostiene que se ha producido un debilitamiento de las estructuras tradicionales de representación?
–Las instituciones de la representación se ven afectadas hoy por una doble crisis, de eficacia y de legitimidad. Frente a las crisis económicas, sociales y medioambientales, los gobiernos democráticos se muestran claramente impotentes. Parecen marionetas de fuerzas que los superan, a tal punto que se ven hoy bajo la influencia de empresas multinacionales, bancos y mercados que les dan órdenes. Las fronteras políticas se muestran cada vez más artificiales y los gobiernos nacionales son incapaces de resolver problemas (como el cambio climático) que se plantean a escala mundial. Este sentimiento de ineficacia provoca una indiferencia creciente en los pueblos, los cuales participan cada vez menos en las elecciones y parecen no creer más en el discurso político. El primer ministro francés, Manuel Valls, confesó hace poco que “el discurso político se había vuelto una lengua muerta para los ciudadanos”.
–¿Qué implica para los políticos profesionales y para los gobernantes ese “imperativo participativo”?
–Los políticos profesionales, así como las elites y los expertos, se encuentran frente a ciudadanos que ya no quieren dejarse manejar, ciudadanos cada vez más informados y preparados para movilizarse, aquí y ahora, en contra de las decisiones que consideran ilegítimas. Ya no es posible el discurso de autoridad. Tanto a escala local como nacional, los ciudadanos se movilizan de manera eficaz en contra de los proyectos que no desean. Algunos ven en eso el efecto de la individualización y del egoísmo imperantes en nuestras sociedades. Para mí, es un progreso de la democracia.
–Un problema típico de los modelos participativos es cómo y quién decide sobre qué (y de qué manera) se participa. ¿Cómo se resuelve?
–Es el problema al que se enfrentan todas las experiencias de democracia participativa: cómo estar seguro de que la participación podrá influir en la decisión. La mayoría de las veces, los políticos se conforman con dejar expresarse a los ciudadanos y luego deciden si tomarlo en cuenta o no. Ahora bien, para que sea posible una co-construcción de las decisiones es necesario que las elites dejen de tenerle miedo al pueblo. Los gobernantes tienen que dejar de pensar que el pueblo quiere ocupar sus lugares. Cuando las condiciones de la confianza están dadas, un verdadero trabajo de colaboración entre los representantes, técnicos y ciudadanos es posible y la participación puede enriquecer la decisión. Los ciudadanos poseen una experticia que es importante considerar a la hora de tomar una decisión.
–En Latinoamérica es conocida la experiencia de los presupuestos participativos, pero en su libro El nuevo espíritu de la democracia usted analiza otras iniciativas: el modelo del debate público y modelo del jurado de ciudadanos. ¿En qué consisten?
–Francia ha implementado en 1995 una institución muy original a nivel internacional: la Comisión Nacional del Debate Público (CNDP). Se trata de una autoridad administrativa independiente cuya misión es organizar un debate público lo más amplio y profundo posible sobre los proyectos de infraestructura de interés nacional. En cada uno de estos proyectos, la CNDP permite que los ciudadanos estén informados y se expresen libremente, cuando la oportunidad del proyecto está aún en debate. Cada debate dura cuatro meses y cuesta más de un millón de euros. Al final, la CNDP entrega un informe que no apunta a la pertinencia del proyecto, sino que resume los argumentos del debate. El promotor debe entonces justificar sus decisiones ante los participantes. La CNDP es una típica institución de democracia deliberativa. Tiene sus límites, pero permite sin embargo que la oposición pueda hacer valer su opinión. En cuanto a los jurados de ciudadanos, fueron inventados en los años ‘60 en los Estados Unidos y en Alemania. Están conformados por una quincena de ciudadanos ordinarios a los que se les solicita su opinión sobre una cuestión política importante, tras haberlos informados de manera contrastada. Esos jurados han demostrado que los ciudadanos ordinarios pueden tener una opinión políticamente fundada sobre cuestiones como los organismos genéticamente modificados o las nanotecnologías. Es una refutación flagrante para todos aquellos que, desde Platón, piensan que los ciudadanos son demasiado irracionales como para producir un juicio pertinente sobre cuestiones complejas.
–¿Por qué critica los modelos participativos acotados a la escala local (como son las comunas en la Ciudad de Buenos Aires)?
–Existe un peligro en reducir la democracia participativa o deliberativa al nivel local, o microlocal. La vida política de los ciudadanos no puede circunscribirse a los límites del barrio. Si organizamos la participación sólo a una escala de proximidad, eso favorece, a mi entender, los egoísmos territoriales o sociales. Introduce también un engaño democrático, puesto que la mayoría de las decisiones importantes se toma a otro nivel. En resumen, la “democracia de proximidad”, como se la practica en Francia, a nivel del barrio, por ejemplo, me parece una trampa para la democracia participativa.
lunes, 26 de mayo de 2014
Como dice Marcos, no entienden nada
Marcos, en el comunicado de ayer, subido en el post anterior, dice que los medios del mundo, y sobre todo los especialistas en zapatismo de los medios del mundo, no entienden nada. Esta nota de página 12 de hoy parece confirmar su hipótesis. La nota es algo así como "digo lo que quiero": comento que el Subcomandante Marcos dijo ayer algo importante, tan importante como para que salga en el diario, pero en realidad no me importa lo que dijo, y cuento lo que a mí me parece que se.
Lo que básicamente no parecen entender es la cuestión del autogobierno. Entonces cuentan que lo que Marcos hizo ayer es ceder el liderazgo (cosa que no dice en ningún momento). Y allí donde el comunicado explica que Marcos nunca existió, la nota explica que se llama Rafael, es un profesor universitario de tal lado, etc. Puede que lo que dice la nota sea verdad, y se trate del tal Rafael. Sin embargo lo interesante está en otro lado,ya que resulta evidente que los zapatistas crearon un personaje, irreductible al carne y hueso. Pero es más fácil asimilarlo a los parámetros conocidos.
Marcos debe ser un blanco (cuando mucho mestizo), ilustrado,adherente a tal cual ideología (maoísta antes, gramsciano después), que "conduce" a un conjunto de aborígenes hacia algún lugar (no importa mucho hacia dónde, eso en general no sale en los medios). Que tiene un cuerpo, que morirá y que tendrá una tumba hacia la cual peregrinar.
Lo que básicamente no parecen entender es la cuestión del autogobierno. Entonces cuentan que lo que Marcos hizo ayer es ceder el liderazgo (cosa que no dice en ningún momento). Y allí donde el comunicado explica que Marcos nunca existió, la nota explica que se llama Rafael, es un profesor universitario de tal lado, etc. Puede que lo que dice la nota sea verdad, y se trate del tal Rafael. Sin embargo lo interesante está en otro lado,ya que resulta evidente que los zapatistas crearon un personaje, irreductible al carne y hueso. Pero es más fácil asimilarlo a los parámetros conocidos.
Marcos debe ser un blanco (cuando mucho mestizo), ilustrado,adherente a tal cual ideología (maoísta antes, gramsciano después), que "conduce" a un conjunto de aborígenes hacia algún lugar (no importa mucho hacia dónde, eso en general no sale en los medios). Que tiene un cuerpo, que morirá y que tendrá una tumba hacia la cual peregrinar.
domingo, 25 de mayo de 2014
jueves, 15 de mayo de 2014
lunes, 10 de febrero de 2014
cuadernos de autogobierno zapatista
Cuadernos del curso La Libertad según l@s zapatistas
Difundimos los enlaces para poder descargar los cuadernos que se utilizaron en el primer curso de la escuelita "La libertad según l@s zapatistas" celebrado este pasado agosto.
http://www.cgtchiapas.org/noticias/cuadernos-curso-libertad-segun-ls-zapatistas#.Uvjgwws0THQ.facebook
miércoles, 8 de enero de 2014
jueves, 2 de enero de 2014
20 años de zapatismo
Nota en Página/12, 2 de enero 2014
Por Eduardo Febbro
El mensaje zapatista recorrió el mundo. Todo esto se respira en la humedad neblinosa de Oventic, lejos, muy lejos de los análisis de los intelectuales urbanos que no se asoman a estas alturas ni envueltos en frazadas, muy lejos de las estadísticas y las cifras que acercan la sospecha de un fracaso. La resistencia siempre es costosa. El EZLN y los indígenas pagan el tributo de la autonomía que intentan sellar. Hay errores y los habrá siempre. “Los zapatistas tenemos que trabajar y organizarnos más. Ya no sólo se trata de resistir sino organizar la resistencia en todos los niveles. Piensan que con su estrategia van a calar la estrategia, pero se equivocan. Aquí estamos y aquí seguiremos”, recordó la comandante Hortensia.
Año Nuevo en Chiapas a veinte años del estallido
Hoy hay fiesta en Oventic. El Año Nuevo se abre paso entre recuerdos, músicas contestatarias, llamados a la rebeldía y la escandalosa situación en la que aún viven los indígenas de la región. Combate y pobreza en Chiapas.
Desde Oventic, Chiapas
La voz de los símbolos se calla en cuanto aparece la niebla. Espesa y creciente a medida que la ruta de montaña asciende hacia la comunidad de Oventic, una de las cinco juntas de buen gobierno administradas por los zapatistas. Estas son tierras rebeldes y muy pobres. Aquí, las palabras llenas de símbolos y poesía del Subcomandante Marcos no tienen cabida. Esto es la realidad. Se respira la doble fuerza de la humildad y la dignidad. Hoy hay fiesta. El año viejo se va en medio de la niebla, la garúa y el frío que cubren la cancha donde el EZLN, Ejército Zapatista de Liberación Nacional, organizó la celebración de los 20 años del levantamiento zapatista, 1994-2014. El Año Nuevo se abre paso entre recuerdos, músicas contestatarias, llamados a la rebeldía y la escandalosa situación en la que aún viven los indígenas de la región. Combate y pobreza. “Los de abajo vamos por los de arriba”, canta una rapera venida de los Estados Unidos. Un grupo musical del EZLN con el pasamontañas cubriéndoles el rostro entona corridos zapatistas. No hay tiempo ni espacio para la nostalgia. La gente se abre paso entre el barro y la niebla. Hay mucho por hacer, por construir, por resistir.
El EZLN acusa a las autoridades de mantener en pie una política de guerra, una presión permanente de desgaste cuya meta consiste en marginarlos en la pobreza y sacarles las tierras que recuperaron en 1994. La experiencia zapatista tiene varias lecturas. Muchas pueden ser ciertas individualmente, ninguna abarca la complejidad de un movimiento indígena armado que logró instalar en el paisaje político un sistema de autogobierno que engloba a cerca de mil pueblos agrupados en los municipios autónomos. Estas zonas están regidas con sistemas propios de salud, educación, cultivos agrícolas autosuficientes, seguridad, distribución de café, artesanías o miel. Una buena parte de las familias choles, tzeltales, tojolabales o tzotziles no recibe el amparo de los programas sociales gubernamentales porque no responden del todo a los reglamentos dictados por las autoridades, entre estos, por ejemplo, el pago de impuestos por las tierras.
Cierta prensa urbana y occidental saca un balance injusto de la revolución zapatista. Apuntan hacia el EZLN como un mal gestor de sus comunidades que implementó una revuelta que dos décadas más tarde es estéril. Es una mirada muy estrecha de este vasto conflicto. Chiapas es un modelo en pequeña escala de la arrasadora injusticia del mundo. Hay que vivir o venir a estas tierras para beber el frío y estrechar la hostilidad del clima, la dificultad para renovar los cultivos, la mirada siempre profunda y digna de las comunidades mayas.
“Estamos aprendiendo a gobernarnos de acuerdo a nuestras formas de pensar y de vivir. Estamos tratando de avanzar, de mejorar y fortalecer entre todos, a hombres, mujeres, jóvenes, niños y ancianos. Como hace 20 años, dijimos ya basta.” La comandanta Hortensia leyó con vos segura el comunicado del EZLN. Parada en el centro del escenario, con el rostro cubierto, la comandanta reiteró que no habría marcha atrás en el proceso de autonomía. “Existimos y aquí estamos. Hace 20 años no teníamos nada, ningún servicio de salud y educación que sea de nuestro pueblo. No existía ningún nivel de autoridad que sea del pueblo. Ahora tenemos nuestros propios gobiernos autónomos. Bien o mal que se haya hecho, pero es la voluntad del pueblo. (...). Estamos tratando de mejorar nuestros sistemas de salud, educación y gobierno. Estamos claros que falta mucho por hacer, pero sabemos que nuestra lucha avanzará.” Y ahí están esas zonas de autogobierno, perfectibles, dignas, amenazadas: “Es una verdadera guerra de exterminio. Hay decenas de miles de soldados que están ocupando las tierras que nos pertenecen. A pesar de tantas maldades aprendimos a sobrevivir y resistir de manera organizada”, dijo la comandanta.
Chiapas es una reinvención en movimiento, descendiente de aquella madrugada del primero de enero de 1994 cuando los zapatistas ocuparon el Palacio Municipal y lo vaciaron. En el balcón del municipio apareció el comandante Felipe, un tzotzil que leyó con el rostro descubierto el primer comunicado del EZLN, la famosa Declaración de la Selva Lacandona. Aquellas palabras tenían un acento nuevo. Aportaban aire puro a los ya muy usados discursos revolucionarios. Los zapatistas exigían algo distinto: “Para todos todo, nada para nosotros”. No hablaban en nombre de Marx, o del indigenismo puro. Fueron, a su manera increíblemente adelantada, los primeros indignados de la historia moderna. Por eso sus palabras nos englobaron a todos con su portavoz como estandarte, el Subcomandante Marcos, el único mestizo de aquellos tiempos que se sumó a los indígenas. La noche del 31 de diciembre al 1º de enero tomó por sorpresa al presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari. El mandatario estaba festejando la aplicación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. El ministro de Defensa le avisó que un grupo alzado en armas acababa de tomar San Cristóbal de las Casas y otras localidades de Chiapas. Salinas mandó al ejército. Los combates duraron cerca de dos semanas. Al cabo de centenas de muertos, Salinas de Gortari, presionado por su socio norteamericano, el ex presidente norteamericano Bill Clinton, decretó un alto el fuego con una oferta de perdón. El Subcomandante Marcos respondió con una memorable declaración: “¿De qué tenemos que pedir perdón? ¿De qué nos van a perdonar? ¿De no morirnos de hambre? ¿De no callarnos en nuestra miseria? ¿De no haber aceptado humildemente la gigantesca carga histórica de desprecio y abandono? ¿De habernos levantado en armas cuando encontramos todos los otros caminos cerrados? ¿De no habernos atenido al Código Penal de Chiapas, el más absurdo y represivo del que se tenga memoria? ¿De haber demostrado al resto del país y al mundo entero que la dignidad humana vive aún y está en sus habitantes más empobrecidos? ¿De habernos preparado bien y a conciencia? ¿De haber llevado fusiles al combate, en lugar de arcos y flechas? ¿De haber aprendido a pelear antes de hacerlo? ¿De ser mexicanos todos? ¿De ser mayoritariamente indígenas? ¿De llamar al pueblo mexicano todo a luchar de todas las formas posibles, por lo que les pertenece? ¿De luchar por libertad, democracia y justicia? ¿De no seguir los patrones de las guerrillas anteriores? ¿De no rendirnos? ¿De no vendernos? ¿De no traicionarnos?”.
El mensaje zapatista recorrió el mundo. Todo esto se respira en la humedad neblinosa de Oventic, lejos, muy lejos de los análisis de los intelectuales urbanos que no se asoman a estas alturas ni envueltos en frazadas, muy lejos de las estadísticas y las cifras que acercan la sospecha de un fracaso. La resistencia siempre es costosa. El EZLN y los indígenas pagan el tributo de la autonomía que intentan sellar. Hay errores y los habrá siempre. “Los zapatistas tenemos que trabajar y organizarnos más. Ya no sólo se trata de resistir sino organizar la resistencia en todos los niveles. Piensan que con su estrategia van a calar la estrategia, pero se equivocan. Aquí estamos y aquí seguiremos”, recordó la comandante Hortensia.
Y aquí estamos en esta medianoche humilde y grandiosa. Fría y entrañable. El Año Nuevo desviste al anterior. Vendrán nuevas neblinas. Pero esta voz auténtica, estos rostros y estas manos marcadas por la dignidad y el trabajo, ya son un tejido más del patrimonio de rebeldía política de la humanidad.
Reunión del EZLN en Chiapas antes de iniciar una marcha a México D F en 2001.
Amílcar Salas Oroño- La Parlamentarización de la política
Nota en Página, febrero del 2010
1 Comunicadores, periodistas, intelectuales y políticos insisten hoy en la necesidad de “parlamentarizar” las decisiones políticas. Una “presencia” más cotidiana del debate parlamentario haría más “equilibrado” el juego político y permitiría la construcción de una cultura política más “plural y republicana”. Un extendido slogan comunicacional se ha apropiado de nuestras pasiones políticas: “ahora es el tiempo del Parlamento”.
2 En la historia latinoamericana, el Parlamento ha sido una figura institucional de variantes connotaciones: superpuesto con las tradiciones ibéricas de los Cabildos, fue un capítulo repetido en los trasplantes constitucionalistas locales y reorganizó, junto con el ejército y otras sociedades de intereses privados, la composición de las diferentes facciones políticas de las elites nacionales. Durante gran parte del siglo XX fue el objeto más inmediato de la permanente injerencia de los militares en la política, con su clausura o vaciamiento funcional. Con todo, desde el punto de vista de la historia de las ideas, la consolidación del Parlamento como institución política debe ubicarse en el marco de la adaptación cultural del liberalismo en nuestras tierras. Su incorporación a nuestras prácticas cotidianas posibilitó, también, ir construyendo en nuestras representaciones colectivas la mediación que implica la necesidad de que la dominación –ejercida por los dueños del poder– contemple mínimos parámetros de legitimidad. Un pasaje necesario, útil, constructor de la misma noción de sociedad; en este sentido, debemos también al Parlamento su aporte en el sinuoso camino de nuestro progreso. La cuestión problemática es que, hoy, la “exaltación” del Parlamento como instancia definitoria tiene otras significaciones: en el contexto democrático actual, su evocación es parte de una encrucijada diferente.
3 De un tiempo a esta parte, se ha activado una “ideología parlamentarista” que propone parlamentarizar toda la esfera política, casi al límite de anular la actuación de los otros poderes. Todo debe debatirse en el Parlamento, ámbito emblemático de una potencial “armonía social”; las acciones del Gobierno deben “pasar” por el Parlamento y cuantas más comisiones las discutan –recordar la disputa reciente respecto de la ley de medios audiovisuales– la conclusión será, indudablemente, más democrática. De lo que se trata es de recrear una imagen alternativa a la de los actuales presidentes latinoamericanos: no es casualidad que esta “exaltación” del Parlamento aparezca en una etapa de la historia regional en la cual diferentes Poderes Ejecutivos han logrado establecer agendas públicas reñidas con específicos intereses sectoriales –incluso, los de los medios de comunicación, que le aportan la estructura gramatical a esta perspectiva—. A los intereses corporativos les estaba faltando una ideología, una matriz, un símbolo, que apareciera como lo suficientemente tradicional y renovador a la vez. Estaba claro que sin un rodeo de este tipo los intereses particulares de los liderazgos corporativos –De Narváez, Piñera, Noboa, etc.— no pueden prosperar. El Parlamento ya no como poder del Estado, sino como alteridad del Gobierno presente y reorganizador eventual del Gobierno futuro; en ese sentido, el rol del vicepresidente argentino es casi ejemplar: de hecho, no forma parte del Poder Ejecutivo, más bien actúa como un primus inter pares catalizador de la elección del 2011.
4 De un lado, la denominada “desmesura” de los presidentes; del otro, la “mesura” y el “equilibrio” que trae consigo la injerencia del Parlamento en la dinámica política. Detrás del simbolismo de este “equilibrio” pueden verse tanto las intencionalidades concretas de los diferentes proyectos opositores como un aspecto más estructural de toda dialéctica social (capitalista). Entre estos portavoces de las “bondades” parlamentarias los hay más y menos comprometidos con la reproducción de la acumulación del capital, pero todos, a su manera, terminan funcionando como facilitadores para la recreación ficcional e ideológica de una posible “armonía” de los intereses sociales. Para decirlo en términos más clásicos: los sectores dominantes deben, por todos los medios, frenar esta ola de presidentes que no han hecho otra cosa que iluminar conflictos internos del sistema social, la mayoría de estos aún sin resolver. Como no pueden “decretar” el fin de los conflictos, ahora se empeñan por construir imaginarios sociales que los desarticulen, que los licuen. Se sabe: las ilusiones desconflictuadas, las evasiones, las fugas son todos elementos inherentes de construcción social de realidad en el capitalismo. Además, la historia deja sus lecciones: mal le ha ido al capitalismo periférico –y a los capitalistas de todo el mundo que hicieron/hacen negocios en sus territorios– cuando los gobiernos deciden iluminar y verbalizar los términos y elementos de los conflictos sociales, despertando actores, reconstruyendo sujetos colectivos y estableciendo límites a las apropiaciones. De allí la necesidad de parlamentarizar el orden social, volver a un supuesto estado de “armonía natural”, tarea que no es sencilla y que requiere de mediadores socioculturales que preparen el terreno y estén cotidianamente construyendo los moldes de los lenguajes circulantes; por eso el rol de los medios de comunicación resulta imprescindible para la etapa.
5 Habrá que ver, entonces, cómo se va a ir moldeando la dialéctica de los conflictos de interés, desconfiando de las fórmulas armonizantes que se proponen. A veces, las ideologías anticipan procesos históricos y, a veces, los procesos históricos crean nuevas cosmovisiones. La “ideología parlamentarista”, con todos sus bemoles de sentidos prácticos, es también el producto de estos nuevos presidentes, pero con una impronta restauradora. Hay bastante de vieja cochambre por sacudir en nuestras sociedades latinoamericanas como para no estar atentos frente a las soluciones que nos regalan de tanto en tanto las clases más aventajadas.
* Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe (UBA).
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